¿Caries? No se deje de ella


CARLOS F. FERNÁNDEZ ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO - Julio 31 de 2014
La caries dental y la gripa son los dos males más frecuentes de la humanidad, y como son contadas las personas que se han librado de ellos, se cree que son normales y que hay que tolerarlos como si fueran algo menor. Grave error, porque si bien los dos son infecciones, la caries, a diferencia de los resfriados, no se va y, por el contrario, crece y crece tanto que puede poner en riesgo no solo la salud en general, sino la vida misma.

En consecuencia, se debe identificar a la caries dental como un verdadero enemigo al que hay que conocer muy bien para evitarlo o para atacarlo con fortaleza. Así que aprenda cómo se forma ese temible inquilino.

Bacterias: Estas son las culpables. Millones viven en su boca y, claro, como ellas necesitan alimentarse, aprovechan principalmente los almidones y los azúcares que usted les deja después de comer.

Ácidos: Las bacterias fermentan los almidones y los azúcares, y en ese proceso liberan unos ácidos terribles capaces de deshacer todo lo que tocan. Sí, así es la cosa.

Placa: Las bacterias avivatas se juntan en tumulto con la saliva, los ácidos y la comida, y forman una pasta pegajosa y blanquecina que les permite pegarse a los bordes de las encías y a lo que a ellas de verdad les gusta: a sus dientes. Eso se llama placa, y si no la retira, usted perdió el año y, de paso, sus muelas.

Mineral: El asunto es tan rápido que la tal placa se vuelve mineral en 20 minutos después de que usted come, y poco a poco crece una roca alrededor de sus dientes debajo de la cual las bacterias hacen de las suyas.

Destrucción: Con tranquilidad los mentados ácidos destruyen el calcio y el esmalte, que es la capa superficial de los dientes, y continúan con las más profundas, como la dentina y la pulpa. Eso es gravísimo.

Tejidos blandos: En la pulpa están los nervios, los vasos sanguíneos y otros tejidos que al ser atacados por las bacterias pueden tener desenlaces peligrosos. La pérdida del diente, los abscesos, el dolor, el compromiso de otros órganos como el corazón o la expansión de una infección por todo el organismo, son algunos de ellos.

La contra: Entendido todo esto la solución es simple: evitar que se forme la placa. Para eso hay que cepillarse los dientes con juicio mínimo por dos minutos después de cada comida y antes de que hayan transcurrido 20 minutos. Simple.

Por último. Visite al odontólogo con frecuencia. No está de más el uso de seda dental y de los enjuagues respectivos.